ESPACIOS Y CULTURAS EN LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO. Universidad Jorge Tadeo Lozano. Biblioteca General.

PRESENTACIÓN DE LIBRO

Paisajes y nuevos territorios (En Red). Cartografías e interacciones en entornos visuales y virtuales. 

Adriana Gómez Alzate y Felipe César Londoño López. Editores Universidad de Caldas. Anthropos Editorial, 2011.  

 

Paisajes y Nuevos territorios...

Portada del libro.

A propósito

Agradezco la invitación y gentileza de los editores de este libro para su presentación; en particular, por la ocasión de compartir esta oportunidad de la palabra, aun a sabiendas que estas exigen concisión y brevedad.

Si bien en nuestra tradición cultural, este tipo de evento se remite a cierto tipo de tertulia, a veces, de conclave, donde se amerita dar a conocer a un autor, o a una nueva obra de éste; es cierto que siempre he entendido pues que se trata de una convocatoria muy singular, donde se le da bienvenida a una historia o reflexión, ésta última casi siempre resultado de una investigación, y del que se espera satisfacción para el o los autores en correspondencia al alcance del acto creativo. Asimismo, este acto en sí predispone a una suerte de interrogación o sospecha a destiempo, sobre aquello que entendió o cree un presentador sobre el valor cultural, de conocimiento y estético de un libro en cuestión, que a fin de cuentas, tampoco es probable, por las actividades lógicas y circunstanciales de los implicados consensuar.

De ahí, que aun reconociendo aquellas motivaciones de los círculos de artistas, que en el pasado civilizatorio vieron como útil esta amable reunión, a modo quizás catártico, o como sello final de liberación al escritor de sus penurias, además de honrarlo o perdonarlo enfrente de otros; que aquí mi primer juicio, si es que siguen otros, sea que nadie mejor que el propio autor para que en este momento se escuche-con-voz-de-otro-, y reciba este entendimiento de su fragua como un crisol de experiencias nacientes, que sin dudas, pone el punto final a sus Trabajos y días, tal precisó Hesíodo entonces en esa ejemplar poética, con el mejor de los títulos, que sin más, también entrañaba el de su propia vida. ¿Y acaso un proceso como el que resiente estas investigaciones de los profesores Gómez y Londoño, no significan del mismo modo una latencia de Trabajo y Vida en forja?

El libro

En principio para quien escribe, un acierto mayor de este texto parte de la (re)posición de no pocos frentes discursivos provenientes de la tradición de estancos disciplinares, tal como el ‘territorio’. Una categoría común de las ciencias sociales y humanas, de sus prácticas, que a la sazón de una instrumentación sobre micro y locales problemas como en este caso, supera su histórico sentido de generalización, consolidado a partir del viejo arte de cartografiar para describir y representar los mundos, con nuevas dimensiones y otras escalas de conocimiento, gracias al método transdisciplinar que centra lo específico del objeto de investigación —el paisaje y la ciudad— en el tuétano de lo sociocultural. Eco nombró este proceso de nueva semántica o semiósica, privilegiando de esta manera una reconvención del proceder teórico/crítico en relación con prácticas socioculturales de concomitancias epistémicas fuertes, tales como la arquitectura y el diseño; en buena lid, campos de intersticios proponentes de un siglo veintiuno que inaugura un otro juego de observación acerca de la supervivencia, el hábitat, y los espacios presentes, vacíos y virtuales de acuerdo a las complejas mixturas de modos de convivencia del grupo y el hombre ante su visionada realidad. Muy difícil de interpretar desde un rígido entramado disciplinar, por más insuficiente, pero resuelto en la estructura de este libro con una suerte de contrapunto entre los paisajes y mundos de la realidad natural y artificial.

Este estado concurrente de sentido en ‘territorio’, se vaticinó de antemano en las últimas décadas del siglo pasado, ante la certidumbre de una otra realidad, o sea, de  habitabilidad o no de otros espacios de estar, posibles para la comunicación, y hasta el entretenimiento y el reposo, enunciativos de territorios suigeneris también de vida y acción. Se trató, entonces, de aceptar una emergente realidad / ficción de representación como una (in)variante de los modos del ser; en este caso, el paisaje natural y/o visual vs/y el ciberpaisaje. El valor metodológico, y de hecho cultural en esta investigación, justo se halla en esa configuración de lo visual / virtual, que en tanto recurso investigativo también lo es de conciencia, a través de una conjunción de territorios donde los conceptos y sus modos operis evitan cualquier tipo de distracción, según ejemplifican sus valiosos gráficos de apoyo crítico e ilustración (ver arriba gráfico 1. Interfaces del sistema visual, p. 25 del texto), portadores de enfoques estratégicos y varias maneras de encontrar cuales son las herramientas capaces de orientar “la labor de los diseñadores, arquitectos, sociólogos, científicos entre otros,… [en ese] espacio público [que] ha cedido definitivamente el lugar a la imagen pública, donde el valor del espacio real se subordina a un tiempo único.”(Pp.196-197).

La cultura, en tanto escenario de lo múltiple, diferente y heterogéneo, tiende por tradición y referentes de fuentes, a una investigación de nuevo orden, que acá en el caso de Gómez-Londoño desde el diseño visual y creativo, entroniza los bordes de una realidad actual del hombre y su medio, o sea, la de sus posibles escenarios de mundo, rompiendo un difícil muro de discursos que se afirma entre las disposiciones físicas del espacio y el de las expresiones simbólicas o de representación, y ambas, recipiendarias de las ciencias sociales y humanas, al cabo, estructuras de la ideología, la producción y la vida social. Un ejemplo de esto, define el calculado índice de los capítulos del libro desde el primer capítulo sobre las cartografías del paisaje visual, con un sintonizado recorrido de asentamiento teórico-argumentativo, que parte de lo montañés —digo, del paisaje urbano de la montaña—, y el ambiente urbano, pasando por lo holístico del sistema visual citadino, hasta llegar al desencuentro del vacío urbano, y el conflicto de la sostenibilidad urbana.

Un insinuador acontecimiento sobre cuán cercana están las investigaciones que funde este libro con la resonancia de una mundialización de los espacios visuales y virtuales, definidores de un nuevo espacio / tiempo cultural, donde las distinciones de coordenadas geográficas parecieran desvanecerse, toma rienda en este texto con el trato acucioso con el que Gómez Alzate emprende su reflexión sobre el espacio vacío, y su valor relacional para integrar lo simbólico e informativo, con lo perenne de significado e identidad, en tanto premisa de una imagen urbana que no es más que autoconciencia ciudadana.  Y que por otro lado, Londoño dibuja correspondiéndose a través de los espacios de transformación de la ciudad y las redes sociales, ya que afirma el investigador “las múltiples identidades que se pueden adoptar en las comunidades virtuales sólo son producto de la necesidad de pertenecer a grupos de personas necesitadas de comunicación y autoexpresión…” (p. 136). De ahí, que si bien es cierto que en ocasiones sea contradictorio discernir acerca del porqué se ha (re)producido esa autocomplacencia del viejo estímulo de la Tribu de andar en grupo, a pesar del desarrollo técnico, entonces, ¿qué razón admite el encuentro con una nueva lumbre, si la virtualidad reemplazante del paisaje visual lo atribuye a su cultura global, léase, a la cultura? Estas interrogaciones pertenecen a la lección de este texto, a la particular interpretación del lector, que en el caso del presentador infiere una máxima: la densidad de la información visual, su grado de saturación resulta una expresión auténtica y a priori de la espacialización de las tecnologías digitales.

Ex libris

No es posible cerrar estas líneas si estas no implican, en consecuencia, un personal reconocimiento a los supuestos académicos que se encuentran detrás de este texto; así como a la resonancia de estos antecedentes para Latinoamérica; por cuanto los autores de este libro, representan asimismo la gestión y apertura de los actuales programas de postgrados en Diseño Visual de la Universidad de Caldas en Manizales, en el caso del Doctorado en Diseño y Creación, el único en el país hasta el momento, y en pleno despegue de internacionalización. Un asunto de serio calibre, que aquí no es el espacio ni el tiempo de abordar cómo se debiera, dado el caso que se trata de un Paisaje más pleno… que es el del territorio de la inteligencia y el tesón, tan necesario y útil, propio de la real y verdadera Colombia.

Muchas gracias.

Aurelio Horta

Bogotá, 14 de febrero 2013.